Destruir vaciando: gentes y economía (2009)

Destruir vaciando: gentes y economía

Una carta de Joaquín Miras [*]



Queridos amigos:

¿Podemos [Espai Marx] conseguir más artículos como aquel de la antropóloga Susana Narotsky, sobre economía, que hablaba de partir de la realidad económica, esto es, de ver qué hace la gente -la gente, no las grandes corporaciones capitalistas- para ganarse la vida y aceptar, proteger e impulsar políticamente esos actos, luchar por la libertad de poder autoorganizar el cómo ganarse la vida?

Evidentemente la falacia económica de la economía académica a eso le llama "economía informal", porque no sabe qué hacer ante ese fenómeno que no tiene cabida ni en su modelo falso, ni en un mundo de relaciones capitalistas oligopólicas -como no lo tienen los campesinos, etc-, porque choca con los intereses del capital al "desregular la economía capitalista" y "re regular" la producción en otra dirección; y porque podría ser una revolución real, de esas que carcomen/vacían un mundo desde dentro: ¿qué sería de esta Europa Unida Liberal gran capitalista, antidemocrática, si los subalternos, los productores libres directos, impusiesen la libertad de hacer y vender, y utilizasen los derechos civiles para autogenerar su propia actividad, individual o en cooperación? La defensa de la libertad de hacer de esas gentes destruiría vaciando un orden oligopólico. Odiamos, lo odiamos, ese proyecto gran capitalista liberal, burocrático europeo, con sus transnacionales y su “Nomenclatura” política. ¡Cómo se parece, cada vez más, al “ordo soviético”!: incluso en el despilfarro de miles y miles de millones de dinero contante y sonante, salidos de nuestros bolsillos, arrojados a las fauces de empresas arruinadas, “ineficientes”. Todos estuvimos en la lucha anti mercado común, pero entonces no había alternativa dibujable; por eso perdimos. La gente necesitaba ver garantizado su futuro como trabajadores, aunque fuese de trabajadores reventados. Pero si se llega a cernir un nuevo orden en el seno del viejo orden... lo que se diluirá será lo otro (dicho a la brava y con franqueza). Por supuesto, ellos también lo saben: las normativas de control sobre la reproducción de material visual, la política de patentes, el aumento exorbitado y brusco de la punición legal, análogo al que se producía en el siglo XVIII, cuando tantas actividades tradicionalmente lícitas pasaron a ser consideradas delictivas –y , entonces, además, condenadas con la pena de muerte: centenares de nuevos delitos y penados con la muerte-. La analogía no es anecdótica, porque nos habla de una libertad práctica real, de un real poder de actuar, utilizando el saber tecnológico entonces existente, al alcance de todos en aquella época, en el mundo de la economía moral y de la costumbre del siglo XVIII, que sólo podía ser detenido mediante la represión y la aceptación /contención… y nos habla, en la actualidad, de la aparición de gentes que pueden ser autónomos en sus actividades, de que se ha abierto paso un saber técnico, intelectual, cultural, que puede ser puesto en obra por individuos y colectivos…

Microcréditos y Renta Básica serían dos piezas importantes en esa ordenación e impulso nuevos de la actividad. Ciertamente el prejuicio es, de un lado, el "tercer mundismo”: “Mira, los microcréditos, como para las abnegadas mujeres madres de familia monoparental africanas. Renta básica (ayer en la TV un muchacho en paro decía que si tuviera RB se atrevería a montar su "empresa") "pequeño burguesía". ¿Son las grandes SSAA multinacionales, pues, la antesala del socialismo? ¿Eso es lo que hemos visto? ¿O son macropoderes difícilmente controlables? ¿Nació el comunismo como proyecto del mundo del Acero y el Carbón? ¿O de los artesanos libres parisinos, jacobinos, de la década 1840 –el res publicano “omnia sunt communia”-?. Los comunistas debemos ver por dónde van las cosas –“el sentido del movimiento”, como reza el apartado "Proletarios y comunistas", de el Manifiesto Comunista-, y empujarlo, saber darle sentido al autoexplicar al movimiento lo que él está haciendo y creando, hacerle ver a la sombra de dos mil años “la luz que surge de sus actos”; no tratar de "Imperar y decidir según nuestro arbitrio", por dónde ha de ir el mundo -eso es para el manicomio-. Puede que me equivoque en la apreciación, y que lo que creo que es un mar vastísimo que está ante nuestras narices y que nos resulta invisible por falta de gafas adecuadas, sea una fata morgana, pero, nosotros, los comunistas, tenemos que ver y hablar de esto. No creo que a algunos de los que reciben este mensaje, metidos en la construcción de cooperativas de trabajo, con todas las dificultades con las que se topan, les pareciera mal que se forzara a que el estado las protegiera y ayudara a refinaciarse tal como lo hace con bancos y coches...Por eso, vuelvo al principio ¿textos con rigor al respecto?

Gracias por la paciencia que tenéis conmigo, y un abrazo fuerte a todos

Joaquín Miras



[*] Texto extraído de una entrada publicada en el blog La Llibertat dels Antics el 11 de mayo de 2009. Reproduce un correo enviado a los socios de espaiMarx.

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